
Insular (1971) es un de
los trabajos fílmicos españoles más significativos en relación a la conjunción
entre nuevas músicas y experimentación visual. La búsqueda de asociaciones
formales es una de las constantes en una película en color que documenta los paisajes, las poblaciones y las
gentes de Lanzarote a lo largo de veintiséis minutos. Rodado en 35 milímetros y
producido por Radio Televisión Española, Insular es un filme documental, visualmente espectacular,
auditivamente inquietante. Tras el título de los créditos iniciales aparece una
indicación del todo ilustrativa de lo que vendrá a continuación: “Seis temas de
Luis de Pablo visualizados por Ramón Masats”. Esta es la explicación previa a
la aparición de un primer plano del mismo compositor activando un magnetófono. Este subtítulo
explicativo permite intuir que el sonido se ha realizado anteriormente a la
filmación. Estamos ante una propuesta fílmica donde el sonido directo, los
diálogos y las voces en off quedan completamente descartados. Son los temas
musicales los que marcan la pauta de un filme vibrante, de factura impecable. Cesuras (1963), Ein Wort (1964), Módulos III - a (1967), Módulos V (1967), Polar (1961) y Imaginario II
(1967-68) son los títulos de los seis temas incluidos a lo largo del trabajo.
Cada uno de ellos concreta la representación de algunos de los aspectos más
destacados de esta isla del archipiélago canario. El primer bloque visualiza un
paisaje desértico hecho de arena, rocas, montañas y volcanes. Alternando planos
de detalle con planos aéreos filmados desde un helicóptero, se promueve un
ritmo acelerado determinado por continuas panorámicas laterales, bruscos
travellings hacia adelante y frenéticos montajes que rivalizan con los cortes
de notas aleatorias de percusiones, violines e instrumentos de viento. Ein
Wort amplía la representación paisajística
acercándose a poblaciones de las que emergen diferentes fachadas de
habitáculos. Paredes, puertas y ventanales crean sinergias con sonidos disonantes
improvisados. Las salinas de las zonas costaneras y los rituales de sus
trabajadores acaparan el imaginario del tercer bloque, mientras los demás temas
quedan ilustrados por elementos tan dispares como danzas tradicionales de
gentes disfrazadas, entrenamientos de lucha libre en la playa o ridículos
paseos de turistas sobre dromedarios.
En esta producción fotografiada por Federico G. Larraya y
montada por José Luis Berlanga, Ramón Masats consta como guionista y
realizador. La música de Insular está interpretada
por músicos pertenecientes al grupo instrumental Alea dirigido por José María
Franco Gil, la Orquesta sinfónica de la R.T.V.E. dirigida por Odón Alonso y el
Conjunto de Música Contemporánea de Madrid, al frente del cual se halla Enrique
G. Asensio. Entre los solistas tan solo se citan –en los créditos
finales– la mezzosoprano Anna Ricci y el organista Gerd Zacher. Todos
ellos participan en una banda sonora vibrante, rica, a ratos lúgubre, marcada
por instrumentos acústicos, cuerdas vocales y distorsiones de las grabaciones.
Manuel Palacio y Eugeni Bonet ya observaron los vínculos que se establecían
entre los sonidos y las imágenes, no tanto desde un punto de vista semántico,
sino desde cierta perspectiva estética. Para ellos la visualización de los
temas musicales trataba de favorecer “correspondencias formales, rítmicas y
asociativas”. Es decir que
la realización final de Masats no es solo un ejercicio de documentación de una
zona geográfica concreta sino también una propuesta artística sorprendentemente
fresca determinada por la dialéctica entre los instrumentos sonoros y los
cinematográficos.



