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15 de marzo de 2013

Pere Portabella en DVD – Intermedio


Vampir-Cuadecuc (1970)

Finalmente en el blog de Intermedio se ha anunciado la publicación en DVD de la filmografía completa del realizador catalán Pere Portabella. A finales de marzo estarán a la venta los siete discos de los que consta esta lujosa compilación que incluye todos sus largometrajes y cortometrajes; desde las propuestas narrativas del principio hasta las más politizadas, pasando por experimentaciones fílmicas radicales y registros documentales de procesos artísticos. Vampir-Cuadecuc (1970) es el filme que marca su cima a nivel formal, gracias a las rupturas metodológicas que propone, el impacto de sus contrastadas imágenes –filmadas en negativo de sonido– y la confusión de su banda sonora. Es una obra fascinante estructurada a modo de making off abstracto de una película de terror dirigida por Jess Franco. Nocturn 29 (1968) y Umbracle (1972) son dos trabajos que intuyen las formas del anterior desde presupuestos algo más convencionales en la narración (el primero), o mucho más inconexos en el montaje (el segundo). Entre ellos Portabella documentó intervenciones del artista plástico Joan Miró y performances del compositor musical Carles Santos, entre las que cabe remarcar el mural efímero Miró l'Altre (1969) y la catarsis coral de Play Back (1970). Pont de Varsovia (1989) y Die Stille Vor Bach (2007) son los mayores reclamos de los dos últimos DVDs por ser los dos largometrajes filmados tras su etapa de esplendor creativo. El primer título es un irregular encuentro de asociaciones visuales entre la misteriosa muerte de un buzo, la inauguración de la reconstrucción del Pavellón Alemán de Mies Van Der Rohe y una actuación callejera del pianista Santos, entre otras escenas. El segundo es una puesta al día de sus inquietudes artísticas, especialmente musicales, con la música de Bach como eje vertebrador. Lamentablemente la publicación escrita que debía acompañar la edición, ha quedado fuera del pack. En Visionary Film se han publicado reseñas de Die Stille Vor Bach, el libro que escribió Félix Fanés sobre su obra y la retrospectiva que le dedicó el Macba en 2006.


Nocturn 29 (1968)
Play Back (1970)
Miró l'Altre (1969)

7 de octubre de 2008

Pere Portabella. Avantguarda, cinema, política - Félix Fanés

Publicado en blogs&docs



La colección Cineastes editada por la Filmoteca de Catalunya llega a su décima edición con la publicación de un monográfico dedicado a la figura de Pere Portabella. El catedrático de Historia del Arte y ensayista Félix Fanés ha sido la persona seleccionada para escribir un texto que repasa la carrera artística y política de uno de los realizadores más emblemáticos de la vanguardia cinematográfica española. Un libro de encargo que en realidad, como atestigua Fanés, “…responde a una vieja inquietud personal. La obra de Pere Portabella compleja, difícil, oscura y en ocasiones incluso irregular o incompleta, siempre me ha parecido una fuente de estímulos sobre la que valdría la pena escribir algún día”. Esta devoción del autor por el cineasta revela, entre líneas, una cercanía y un respeto por la persona que no impide un análisis profundo y riguroso de su trayectoria. Más bien sirve para pormenorizar cada una de las etapas con nuevos datos que ayudan a ubicar cada una de sus aportaciones cinematográficas.

Dividido en dos grandes capítulos Pere Portabella. Avantguarda, cinema, política traza un recorrido cronológico por la vida y obra de Portabella, desde su nacimiento en la ciudad gerundense de Figueres el año 1927, hasta la comercialización de su último filme, Die Stille vor Bach (2007).

El plano biográfico específicamente artístico se inicia con las relaciones que establece durante los años cincuenta con artistas como Antonio Saura o Eduardo Chillida, en la ciudad de Madrid. Así Portabella se interesa por la escultura, meditando dedicarse a ello mientras conceptualiza obras para el espacio público, que no llegan a materializarse. El encuentro con el fotógrafo Leopoldo Pomés marca el inicio de su inquietud cinematográfica, ya que supone la puesta en práctica de un documental sobre el mundo de los toros, que da paso a otro sobre el mundo del flamenco; finalmente rodado por Carlos Saura. Éste le propone rodar un guión titulado Los golfos, película con la cual se inaugura la productora Films 59, comandada por el propio Portabella. A Los golfos (1959) les sucede El cochecito (1960), de Marco Ferreri. Estas dos producciones preceden el film Viridiana (1960) de Luis Buñuel, cuyo escándalo supone el final de Films 59 y el abandono de otros proyectos fílmicos como La Tía Tula (1964) o Peppermint Frappé (1967). A su vuelta a Barcelona conoce a Jacinto Esteva, de quien produce Alrededor de las salinas (1962), y a Joaquim Jordá con quien escribe los guiones de Humano, demasiado humano y Guillermina (La viuda alegre). Gracias a este último contacta con el poeta visual Joan Brossa, iniciando una fructífera relación, no ya a nivel de producción o escritura sino específicamente en el plano de la realización. Éste es, a grandes rasgos, el repaso previo que utiliza Fanés para asentar la posición de Pere Portabella y poder reflexionar y analizar su cine.

El primer capítulo finaliza con un breve repaso por toda la filmografía del cineasta, deteniéndose en el contexto político de la época, las vicisitudes de las producciones y las relaciones establecidas con colaboradores habituales como Joan Brossa, el pianista Carles Santos, el operador de cámara Manel Esteban Marquilles o el actor Christopher Lee. El autor considera el conjunto de la obra de Portabella como una aportación singular de gran valor, producto de una mentalidad abierta (las rupturas visuales y narrativas respecto a los códigos del lenguaje cinematográfico) en un contexto represivo como el del Régimen Franquista y una industria cinematográfica excesivamente pendiente del Nuevo Cine Español. En la segunda parte analiza metódicamente las películas más representativas de su trayectoria: No compteu amb els dits (1967), Nocturno 29 (1968), Miró l’altre (1969), Cuadecuc-Vampir (1970), Umbracle (1972), Informe general sobre algunas cuestiones de interés para una proyección pública (1976), Pont de Varsòvia (1989) y Die Stille vor Bach. La crítica humorística y poética a los filmets publicitarios, la ficción indecisa y fragmentada de título censurable, la documentación de una representación pictórica de resolución voluntariamente antiartística, el making of avant la lettre de poderosa sugestión visual y auditiva, el collage desencajado de vigorosa concepción, las entrevistas indicativas del contexto político de la época, el esteticismo megalomaníaco y el particular homenaje musical a la figura de Bach son los puntos que Fanés acota con sensibilidad y rigor.

Es ahí donde cabe señalar la importancia del libro, en su habilidad para desentrañar las cuestiones que rodean el carácter vanguardista de los films, y situarlos “…en un sitio más personal, más extremo, pero también más solitario e inaccesible”. Una inaccesibilidad que el tiempo ha sabido corregir en su justa medida gracias a la reivindicación permanente de Jonathan Rosenbaum, la retrospectiva del MoMA, la participación en la Documenta de Kassel o el éxito sin parangón de Die Stille vor Bach. Aunque su enfoque sea diferente, el volumen Historias sin Argumento: El Cine de Pere Portabella (coordinado por Marcelo Expósito con motivo de la retrospectiva que le dedicó el MACBA en 2001), continúa siendo el escrito de referencia para acercarse al valor de una obra fílmica mayúscula.

5 de febrero de 2008

Pere Portabella - Die Stille vor Bach

Publicado en el número 14 de blogs&docs



El último film de Pere Portabella es un ejercicio de estilo. Y lo es con todas sus consecuencias. Supuestamente estamos ante una obra vanguardista que camina por senderos arriesgados planteando una lectura transversal, estilizadamente abstracta, alrededor de la música del compositor Johannes Sebastian Bach.

Y en realidad es así. El silencio antes de Bach trabaja las formas cinematográficas de un modo original y particular, ya sea por la desaparición de la relación causa-efecto, la asincronía entre imagen y sonido, los bruscos saltos temporales y espaciales, la ausencia de una línea narrativa coherente con la percepción de la literatura decimonónica o por la variedad de registros fílmicos manifestados en las difusas acepciones historiográficas de cine de vanguardia (cine experimental estético y político), documental (no-ficción, ensayo fílmico) y ficción. Todos los recursos utilizados resultan fáciles de identificar como el del discurso personal de un autor cuya visión rupturista -marcada por las historias sin argumento (1)-, ya se planteaba en filmes como Umbracle (1972). La duda que subyace este planteamiento artístico es la pertenencia a una extraterritorialidad, a una independencia asumida de antemano que en El silencio antes de Bach parece desaparecer. Los sistemas de producción han cambiado, el contexto ya no es el mismo y la urgencia expresiva y comunicativa ha desvanecido. Ya no hay discurso político como sucedía en No compteu amb els dits (1967), Umbracle o más claramente en El sopar (1975) y Informe General (1976), nada queda de la fascinación vampírica y arrebatadora de Cuadecuc-Vampir (1970). El resultado se ha diluido para acercarse a una pretenciosidad encubierta que busca insistentemente una épica transcendental, aquélla que en Pont de Varsòvia (1989) ya causaba estragos.

Como buen conocedor de la ilimitada capacidad discursiva del medio cinematográfico, de su carácter híbrido y de las limitaciones que la literatura del siglo XIX ha impuesto sobre la mayoría de ficciones fílmicas habidas y por haber, el director catalán utiliza las herramientas que tiene a mano proponiendo combinaciones voluntariamente desordenadas de escenarios, personajes, sonidos y música, que funcionan cuando demuestran imprevisibilidad y sutilidad. Portabella plantea un conjunto de secuencias aparentemente desconectadas entre ellas que, atravesando fechas (siglos XVIII, XIX y XXI), lugares (Dresden, Leipzig y Barcelona) e idiomas (castellano, italiano y alemán), conforman un fresco deliberadamente desencajado que se sustenta en lo intrínsecamente musical, en las relaciones que se establecen entre la música del compositor Bach y aquellos que interpretan su música con posterioridad o que viven de ella.

Las estancias vacías de la Fundació Miró de Barcelona, por las que un piano dirigido por control remoto pasea al son de una composición, dan paso a la entrada de un hombre invidente que se encarga de afinar las notas del instrumento. Son los primeros planos de una obra que dará voz a personajes ubicados en el presente como los camioneros que se encargan de transportar pianos, el pintoresco guía de la ciudad de Leipzig o la violoncelista; y otros que interpretan, en tiempos pretéritos, instantes de las vidas de J. S. Bach y Fèlix Mendelssohn, entre otros. La visión de la historia de Europa se hilvana mediante el protagonismo de actores hieráticos, que cuando desaparecen de cuadro dan lugar a algunas de las imágenes más bellas del film. Es ahí cuando la poesía visual, heredada de las colaboraciones con Joan Brossa y las concepciones musicales de Carles Santos, hace acto de presencia en planos efímeros como el de un piano que cae de modo estruendoso sobre el agua.

Que la factura fotográfica de Tomás Pladevall sea tan premeditadamente preciosista, que las introducciones históricas estén tan ancladas a la idea de biopic (aún a pesar de la austeridad de los escenarios, los vestuarios, el atrezzo y la renuncia absoluta por conformar una biografía histórica al uso) y que las escenas del metro y de la tienda de instrumentos se resuelvan de igual modo, revelando una grandilocuencia propia de anuncio publicitario a medida que aparecen un mayor número de músicos interpretando la misma pieza musical; desvirtúan una película donde la forma ni piensa ni deja pensar. El hecho de que los juegos asincrónicos entre imagen y sonido disten en perspicacia a los que el mismo Portabella ya había puesto en práctica durante la década de los setenta, restan interés a un film que apunta maneras pero las acaba difuminando por su hermetismo. Este anquilosamiento queda perfectamente ejemplificado en el uso constante de travellings laterales de homologada y óptima calidad. La crudeza de la textura fotográfica de Caudecuc-Vampir, el devaneo angustioso de las escenas de Umbracle, el lúdico sinsetido en la crítica publicitaria de No compteu amb els dits y la inmediatez de los documentos sobre la práctica pictórica de Joan Miró (como la vitalidad expuesta en la performance sucedida en la Plaça de la Catedral en Miró l’altre del año 1969), dejan paso a una factura impecable, que por su profesionalidad, su grandilocuencia y su manierismo acaba lastimando el significado presente de su autor.

(1) Expósito, Marcelo (coord.) Historias sin argumento: el cine de Pere Portabella. Barcelona. Ediciones de la mirada y Macba, 2001.

17 de octubre de 2006

Homenaje a Pere Portabella - Filmoteca




Inmejorable oportunidad para descubrir el trabajo fílmico de Pere Portabella, el máximo representante del cine experimental o vanguardista de los años 70 en España. Un cine arriesgado que, reflexionando sobre la propia naturaleza cinematográfica, plantea cuestiones formales rompiendo las continuidades narrativas, prescindiendo de ellas, proponiendo una asincronía sonora (ayudado por el inestimable piano de Carles Santos), documentando la obra pictórica de Joan Miró y desplazando intereses estéticos y formales, hacia discursos políticos socialistas.

La Filmoteca de Barcelona presenta las siguientes sesiones:

Dilluns 16. 22h
Alrededor de las salinas, de Jacint Esteva (1962)
Los golfos, de Carlos Saura (1959)

Dimarts 17. 19:30h
Play Back, de Pere Portabella (1970)
Acció Santos, de Pere Portabella (1972)
No compteu amb els dits, de Pere Portabella (1967)
Vampir-Cuadecuc, de Pere Portabella (1970)

Dimecres 18. 19h
Taula rodona sobre Pere Portabella
Aidez l’Espagne, de Pere Portabella (1969)
Umbracle, de Pere Portabella (1971)

Dijous 19. 19h
Informe general sobre algunas cuestiones de interés para una proyección pública, de Pere Portabella (1976)

Divendres 20. 22h
Art a Catalunya, de Pere Portabella (1992)
Pont de Varsovia, de Pere Portabella (1989)

(en la imagen Christopher Lee en Vampir-Cuadecuc)