Mostrando entradas con la etiqueta Punto de Vista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Punto de Vista. Mostrar todas las entradas

4 de marzo de 2013

Punto de Vista 2013. 14 sesiones en 4 días


A Spell to Ward Off The Darkness (2012) Ben Rivers y Ben Russell

Después de un año de paréntesis, el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, Punto de Vista, ha llegado a su octava edición. Lo ha hecho con una programación fílmica reforzada, que sitúa la ciudad de Pamplona en el mapa de las capitales internacionales del cine documental. El año pasado la muestra no pudo celebrarse por culpa de los desencuentros con las instituciones públicas encargadas de financiar el proyecto. Ya sea por la compleja situación económica del ámbito cultural o por la desidia de los dirigentes de estos organismos, lo cierto es que la muestra quedó suspendida, ante la incredulidad de los organizadores y la decepción de los espectadores. Un seminario y un conjunto de conciertos audiovisuales fueron la alternativa, improvisada, a la ausencia de proyecciones. Esas actividades celebradas en febrero de 2012 supusieron un estímulo para seguir adelante con un festival –ahora bianual– que, en su última edición, ha demostrado la importancia de su modelo. En 2013 Punto de Vista ha incrementado, si cabe, su relevancia. Lo ha hecho sin perder ningún rastro de credibilidad; más bien incrementando su espíritu crítico.

A lo largo de la penúltima semana de febrero se ha podido disfrutar de una programación excelente de películas documentales situadas entre el cine-ensayo autobiográfico, la compilación de investigación, el registro observacional, el retrato heterodoxo, el video de creación y, en definitiva, la experimentación de los medios audiovisuales con la realidad. Ha sido el año de dos celebradas retrospectivas dedicadas a la obra del alemán Thomas Heise y el brasileño Eduardo Coutiunho; pero también el de una selección contundente de cortometrajes y largometrajes proyectados en la sección competitiva. Las sesiones especiales y las de los diferentes trabajos relizados por algunos de los miembros del jurado, han marcado la pauta de una muestra clarividente en la que ha primado la calidad por encima de la cantidad. En términos generales cabe mencionar una serie de constantes en el grueso de la programación: la insistencia en los soportes analógicos para la filmación –caso del 16mm–, el predominio de la voice over en las reflexiones personales de los propios creadores y el juego constante entre la puesta en escena, propia de la ficción, y el registro verdadero, heredero del cine directo. Aspecto, este último, que propone de nuevo el debate sobre la especificidad del cine documental y la conveniencia de expresiones como “cine de no-ficción” o “cine de lo real”. Cine construido, al fin y al cabo; cine elaborado desde puntos de vista y puntos de escucha personales en busca de la representación de la realidad.

Lo que sigue a continuación es un conjunto de reseñas breves de cada una de las películas que pude visionar a lo largo de cuatro días de intensa actividad. Catorce sesiones formadas por decenas de películas que van de los cinco minutos de Dad’s Stick por John Smith, a los cientosiete de Museum Hours por Jem Cohen.


First Cousin Once Removed (2012) Alain Berliner

Jueves 21

First Cousin Once Removed (2012) de Alain Berliner fue una de las sesiones especiales que mayor expectación creó. El cineasta norteamericano presentó un trabajo sobre la pérdida de la memoria personificada en su primo Edwin Honig, que sufrió Alzheimer durante sus últimos años de vida. Registrando progresivamente sus reacciones a lo largo de unos meses, Berliner explica la vida de Honig destacando su trayectoria literaria, remarcando su talento poético y evidenciando su incapacidad para la paternidad. Postproducido hasta la saciedad, el nuevo largometraje de Berliner contiene un poso dramático que se despliega de modo distendido, casi lúdico, participativo –como cuando propone recordar al espectador los términos “silla, árbol, pájaro”–. El resultado es una disociación entre forma y contenido que ayuda a aligerar el tono ante un personaje desmesurado e incongruente, tan fascinante como incómodo.

Fatherland (2002) era uno de los largometrajes de la retrospectiva a Thomas Heise. Straguth (cercano a la ciudad de Zerbst) es un pueblo colindante a una pista de aterrizaje en desuso. Ahí el director rastrea calles y recintos públicos en busca de protagonistas que relaten sus vicisitudes. Media docena de rostros masculinos, marcados por situaciones personales problemáticas, describen sus vidas apesadumbradas en un entorno inhóspito que determina sus actitudes resignadas.   


The Island of St. Matthews (2013) Kevin J. Everson

Viernes 22

Museum Hours (2012) del cineasta Jem Cohen prometía mucho más. Este largometraje de ficción producido por el Kunsthistorisches Museum de Viena es una narración poco consistente sobre la vida de un vigilante de un museo y una visitante extrangera, protagonizada por Mary Margaret O’Hara. La falta de convicción en la dirección del relato, el cruce deslavazado de historias paralelas y la multiplicidad de capas pictóricas con las que se yuxtaponen, dan lugar a un filme excesivamente encorsetado, puntuado por la dialéctica entre las pinturas figurativas de Pieter Bruegel y las costumbres actuales de los ciudadanos austriacos.

Toma Dos (2012), de la joven realizadora de Santander Pilar Álvarez, es la puesta en escena de un conflicto de pareja entre un hombre y una mujer cubanos. La tensión dramática que desprende su encuentro es el punto álgido de una pieza decididamente ambigua que produce malestar al denotar tanto el incesto como la violencia de género. The Island of St. Matthews (2013) de Kevin J. Everson fue una de las películas que creó mayor controversia. Su poso meditativo provocó opiniones discrepantes. En el filme, los habitantes de Westport (Columbus) recuerdan las riadas del río Tombigbee en 1973, describiendo sus devastadoras consecuencias. Esta comunidad afroamericana queda representada por filmaciones en 16mm que capturan, pacientemente, declaraciones de algunos de ellos. Largos planos fijos del funcionamiento de las presas sugieren un tono contemplativo que alcanza su punto culminante en la reiterativa figura hierática del esquiador acuático, conviertiéndose, por derecho propio, en una de las imágenes más emblemáticas del festival.



Confederation Park (1999) Bill Brown

Bill Brown fue uno de los hallazgos de esta edición. Formaba parte del jurado; de modo que mostró una selección representativa de su obra. Se presentó humildemente ante una audiencia que disfrutó de sus ensayos experimentales filmados en formato analógico. Capturando la esencia de la soledad del viajante errante, Brown compone encuadres desde el coche, en interiores de moteles o en paisajes solitarios, filmados mediante largos intervalos de tiempo. Lo hace impregnándose de la esencia del lugar, analizando las particularidades de sitios específicos de los Estados Unidos, que le sirven como excusa para volcar sus pensamientos. El cineasta percibe esos enclaves escogidos desde una perspectiva intransferible, tan humorística como sobrecogedora, acercándose a la lucidez sin dejar de lado cierto freakismo. Hub City (1997), Roswell (1994), Confederation Park (1999) y Mountain State (2003) se enmarcan dentro de esos parámetros, al describir en primera persona unos espacios en relación a sucesos como el accidente de aviación de Buddy Holly en 1959 o la supuesta llegada de OVNIs a Nuevo México en 1947. Dos trabajos menores editados en vídeo –Chicago Corner (2009) y Document (2011)– cerraron su segunda sesión.

El proyecto Heterodocsias X Films de este año estuvo protagonizado por los realizadores nacionales Greta Alfaro, Loïs Patiño y Francina Verdés. Una navarretense, un gallego y una catalana ofrecieron una sesión ecléctica de películas diametralmente opuestas que ascendieron paulatinamente. Greta Alfaro demostró, con tres piezas dispares de videoarte escenográfico, que su hábitat natural debería ser el de las galerías de arte. El impacto visual del banquete de buitres en In Ictu Oculi (2009) –fácil de vincular con el clásico Vulture In The Studio de João Onofre– desaparece por completo en Cuarto Oscuro Europeo (2010) y A Very Crafty And Tricky Contrivance (2012); dos trabajos ampulosos de factura endeble. Loïs Patiño incluyó tres realizaciones pausadas, con el paisaje como común denominador. Bellos planos de reminiscencias románticas no amagaron montajes aleatorios faltos de entereza en su desarrollo. Montaña en sombra (2012), Ecos del bosque (2011) y Na vibración (2012) contienen imágenes grabadas a larga distancia que ensalzan el poder de la naturaleza. El preciosismo de las composiciones se desvanece en la edición de las mismas, como si a esa continuidad le faltara una estructura coherente. Francina Verdés anunció su película como “un documental sobre la Guerra Civil”. Lo cierto es que Coses rares que passaven abans (2012) es un retrato vivaz con paisaje espectral al fondo. Funciona perfectamente como una descripción evocadora del pasado, protagonizada por un agricultor de 89 años con buena memoria, el carnet de conducir vigente y residente de un pueblo de Lérida. Por momentos parece una road movie local de resonancias bélicas.


The Dubai In Me (2010) Christian Von Borries

The Dubai In Me (2010) del alemán Christian Von Borries analiza la especulación económica sucedida en Dubai, centrándose en las fisuras existentes entre lo factual y lo virtual –especialmente en espacios hiperbólicos como el conocido The World–. Reciclando imágenes promocionales de una feria inmobiliaria de 2008 o registrando planos por las calles de esta ciudad fantasmal en constante edificación, Von Borries plantea un ensayo audiovisual en el que las simulaciones diseñadas por ordenador chocan frontalmente con los planos capturados sobre el terreno. Bajo un discurso intelectual –que incluye tanto frases del pensador Jacques Ranciére, como planos secuencia del escáner de Google Maps–, el documental se asemeja a la imparcialidad metódica, inevitablemente reveladora, de los filmes de Harun Farocki.

Sábado 23

Dad’s Stick (2012) de John Smith es un video personal dividido en tres partes. Tres objetos pertenecientes al padre del videocreador son el punto de partida para establecer un diálogo familiar, que elucubra otras posibles funciones de herramientas manuales prácticamente irreconocibles. La precisión de los enunciados escritos, el carácter descriptivo de los sonidos y la clarividencia del montaje son algunos de los motivos por los que recibió el premio Jean Vigo a la Mejor Dirección. En realidad pareció un premio honorífico a una trayectoria desbordante de ingenio y meticulosidad. All’ombra della croce (2012) de Alessandro Pugno fue una de las grandes sorpresas del festival. Documentando sigilosamente la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos (San Lorenzo de El Escorial), el equipo de realización propone una mirada neutra respecto a una escolarización fuertemente religiosa que ignora los problemas de la socidad actual. En este monumento a la muerte y al terror de la Guerra Civil planea el cadaver de Francisco Franco, cuya lápida se puede apreciar en unos de los momentos más significativos de este valioso documental que focaliza en la pérdida de credibilidad de la Iglesia. 

J. P. Sniadecki era, junto a Bill Brown y Christian Von Borries, el tercer realizador miembro del jurado. En una de sus sesiones se debía proyectar The Yellow Bank (2010), pero problemas técnicos lo impidieron. Yumen (2013) sí que se pudo estrenar. Fue su primera proyección pública y generó cierto desconcierto. Observando detenidamente una serie de personajes residentes en un pueblo aislado del norte de China, Sniadecki describe unas presencias físicas que responden artísticamente ante la desolación de unos escenarios que amagan un trasfondo político-cultural particular. Por momentos la película recuerda ciertos documentales de Arte observacionales, como los dedicados a la obra pirotécnica de Roman Signer –Signers Koffer (1995)– o a las esculturas naturales de Andy Goldsworthy –Rivers And Tides (2001)–.


The Florestine Collection (2010) Paul Gailiunas y Helen Hill

The Florestine Collection (2010) de Paul Gailiunas y Helen Hill fue una de las películas más celebradas de esta edición (obtuvo una de las menciones especiales). La ternura de sus imágenes contrasta con la desgracia de su historia: la de la cineasta amateur de animación Helen Hill, asesinada en Nueva Orleans tras el desastre del Katrina. Mientras realizaba una nueva película de animación, la autora del almanaque Recipes For Disaster, perdió la vida al sufrir un atraco a mano armada. Su marido recupera las imágenes del proyecto inacabado sobre el hallazgo de innumerables vestidos cosidos a mano, y lo convierte en una conmovedora declaración de amor marcada por su voice over. The Anabasis of May and Fusako Shigenobu, Masao Adachi and 27 Years Without Images (2011) de Eric Baudelaire elabora un collage de imágenes y sonidos sobre el Ejército Rojo japonés, representado por May Shigenobu y Masao Adachi (director de películas de ficción de ideología anarquista). Los fragmentos de sus filmes son los mejores instantes de una compilación abigarrada de propaganda política izquierdista con momento hilarantes.

A Spell to Ward Off The Darkness (2012) de Ben Rivers y Ben Russell era uno de los highlights del festival. Se proyectaba por primera vez y lo hacía bajo el añadido circunstancial work in progress. El filme es una exploración dividida en tres partes sobre la vida en comunidad, el retiro contemplativo personal y el éxtasis celebratorio final. Si la segunda parte –la del ermitaño– remite a Two Years At The Sea de Rivers, la tercera –el concierto de black metal– recuerda uno de los viajes de la serie Trypps de Russell (el del público ensimismado ante un concierto de Lightning Bolt). Pero aquí todo tiene un deje impostado. Como si en el fondo los Ben hubieran hallado un cliché y se hubieran limitado a exprimirlo, evitando hallar la frescura de sus películas anteriores. La espontaneidad ficticia de los primeros minutos del filme invitan a pensar que el recorrido de cada uno de ellos aún promete experiencias reconciliadoras.

Domingo 24

Lucky (Niggers) (2006) de Thomas Heise es la descripción de un conjunto de jóvenes alemanes de poco más de veinte años, residentes en la ciudad de Berlín. Rodado entre 1999 y 2005 el filme muestra los adolescentes alcanzando su mayoría de edad. Para hacerlo acumula apuntes biográficos bajo formas dispares (fotografías, cartas, grabaciones, etc), configurando un mosaico desesperanzado de la juventud actual en la capital europea de principios del siglo XXI.   


Night Hunter (2011) Stacey Steers

Night Hunter (2011) de Stacey Steers es una minuciosa película de animación hecha de miles de ilustraciones recortadas. Esta fábula onírica de aspecto preciosista, hipnotiza mediante el rostro de la actriz de cine mudo Lilian Gish. Los sonidos sinuosos de Larry Polansky amplifican su impresión perceptiva. Tributes-Pulse (2011) de Bill Morrison formaba parte de una de las sesiones de la sección La Región Central, junto con la anterior. Aquí el director de Decasia acumula metraje deteriorado de texturas humedecidas, incandescentes, para estructurar un filme en cuatro partes que homenajea a cuatro compositores distintos. La música del percusionsita danés Simon Christensen lastima, desde el primer minuto, el visionado del filme. Su música concreta disonante hecha de intrumentos clásicos, perturba de tal modo que oprime las imágenes hasta reducirlas a lo anecdótico. Sin sonido, ni efectos digitales de postprodución, el filme hubiera ganado en sutileza.

Dime quién era Sanchicorrota (2013) de Jorge Tur fue la película que cerró el festival. Lo hizo ante una sala repleta de público autóctono, completamente entregado. El proyecto ganador de Heterodocsias – X Films 2012 es un intenso documental sobre el mito del bandolero Sanchicorrota, realizado en el desierto de las Bardenas. Entrevistando ganaderos, paseantes y demás personajes que deambulan por este paisaje árido, el realizador traza un cuadro inaudito donde la leyenda se confunde con la historia. La búsqueda de los rastros del forajido que “robaba a los ricos para dárselo a los pobres”, acaba con el hallazgo de un pasado lúgubre, mucho más reciente, encarnado por cráneos sin identificar. Tanto el tono performático como el juego metalinguístico en el que incide, añaden credenciales a un trabajo de solidez contrastada.

Entre las sesiones de realizadores nacionales a las que no pude acudir cabe destacar El Jurado de Virginia García del Pino, Uzbek Cotton de Lluís Escartín, Valparaíso 2011. Observaciones de un turista de Rubén García López, El modelo de Germán Scelso, Invisible de Víctor Iriarte y La Casa Emak Bakia de Oscar Alegría. De los filmes internacionales hubiera deseado presenciar las proyecciones de Reconversao de Thom Andersen, Gui-Aiueo:s de Go Shibata y Age Is… de Stephen Dwoskin. La estancia no dio para más. Aunque el programa fílmico de Punto de Vista tenga algo de inabarcable, por suerte, su criterio artístico resulta elogioso en todas sus secciones. Y es que estamos ante un festival excelente que –hay que recordarlo– es un formidable punto de encuentro.


Dime quién era Sanchicorrota (2013) Jorge Tur

28 de enero de 2013

Punto de Vista 2013


Confederation Park (1999) Bill Brown

Punto de Vista celebra una nueva edición en 2013. Del 19 al 24 de febrero Pamplona acoge el octavo Festival Internacional de Cine Documental de Navarra con una programación exquisita de películas documentales plenamente heterodoxas. Este festival dirigido por Josetxo Cerdán cuenta con un comité de selección, expertos en el cine de no ficción –Gonzalo de Pedro, Miguel Fernández Labayen, Elena Oroz y Maite Bermúdez– que han escogido los filmes de una sección oficial formada por once largometrajes y seis cortometrajes. Alessandro Pugno, Germán Scelso, Virginia García del Pino, Jem Cohen, Sylvain George, John Smith y Helen Hill son algunos de los autores de unas piezas decantadas hacia la creación artística y el espíritu crítico. Las secciones paralelas de la muestra vienen marcadas por los apartados Heterodocsias (con José María Berzosa y Jorge Tur como protagonistas), La Región Central (con películas de Rubén García López, Stephen Dwoskin, Lluis Escartín, Mikel Zatarain, Thom Andersen y Adrian Orr) y las retrospectivas a Thomas Heise y Eduardo Coutinho. Entre las sesiones especiales cabe destacar las proyecciones de los documentales Invisibles de Víctor Iriarte, Emak Bakia Baita de Oskar Alegría y A Spell to Ward of the Darkness de Ben Rivers y Ben Russell.


Museum Hours (2012) Jem Cohen
Reconverçao (2012) Thom Anderson
Dad's Stick (2012) John Smith
La Casa Emak Bakia (2012) Oskar Alegría

1 de febrero de 2012

OFFF PDV: ¡RETAGUARDIA!



OFFF PDV: ¡RETAGUARDIA! es un homenaje lúdico y popular al festival Punto de Vista de Pamplona. La iniciativa surge a raíz de la amenza de desaparición del festival el pasado mes de septiembre. Las noches del 24 y el 25 de febrero de 2011 se celebraran una serie de conciertos gratuitos en la sala El Bafle, que irán acompañados de proyecciones de vídeos realizados para la ocasión. Todos los artistas participantes lo hacen de manera desinteresada por el pasado, el presente y el futuro del festival. Entre los músicos se hallan los nombres de Mursego, Corcobado, Kokoshca, Almanaque Zaragozano, Laia Escartin & Friends, La Débil, El Teatro Magnético, Salvaje Montoya, Don Simón y Telefunken. Los realizadores participantes son Lluis Escartín, Isaki Lacuesta, Andrés Duque, Virginia García del Pino, Kikol Grau, Víctor Iriarte, Dani Cuberta, Los Hijos, Fernando Franco, Greta Alfaro, David Ferrando Girault y un servidor.
Para sufragar esta propuesta altruista se ha puesto creado una campaña de donaciones para los desplazamientos y las estancias de los participantes, mediante la plataforma Verkami



In ictus oculi (2009) Greta Alfaro

19 de septiembre de 2011

Carta del director del Festival Punto de Vista

Es muy probable que se cancele la próxima edición del Punto de Vista de Navarra, el festival cinematográfico de referencia de la Península Ibérica. Ante la sorpresa negativa de esta noticia adjunto la carta que su director Josetxo Cerdán ha publicado acerca de la suspensión de la que sería la octava edición del certamen:

"El pasado jueves, 15 de septiembre, recibí una llamada en la que se me comunicaba que se suspendía la que tenía que ser la octava edición de Punto de Vista, que debía celebrarse entre el 21 y el 26 de febrero de 2012. 

No solo yo, sino parte del equipo del equipo de Punto de Vista llevaba trabajando en el festival desde el mes de mayo, cuando se abrió el plazo de inscripciones (cerca de 500 películas presentadas a fecha de hoy) y empezamos a diseñar los contenidos del programa. El trabajo de varias personas durante cuatro meses, además de otros gastos de programación y producción del festival (como el mantenimiento y seguimiento de las inscripciones, los viajes a festivales o los envíos de material) ahora es una inversión desperdiciada. La programación de Punto de Vista de 2012 está cerrada en un 90%. Tenemos incluso cartel y el anuncio para las salas. Por no hablar de un programa de búsqueda de financiación privada que se había puesto en marcha a principio del verano y parecía que podía empezar a dar frutos en breve. 

Todo eso es un esfuerzo personal, profesional y económico que ahora se pierde irremediablemente. Eso, en un momento donde se nos dice que priman las políticas de austeridad. Punto de Vista en su edición de 2011 finalmente consiguió calar entre los diferentes públicos de la ciudad y dejar atrás una etiqueta de elitista que le había perseguido de manera injusta desde su creación: inteligente sí, elitista no. ¿Cómo puede considerarse elitista una actividad cultural que tiene un precio de 3 euros? Punto de Vista es un festival para el disfrute de los navarros y de todas aquellas personas que, cada año, se desplazaban desde diferentes rincones de España, y del extranjero, hasta Pamplona para asistir al evento. Visitantes que llegaban a la ciudad en el frío mes de febrero para aumentar la actividad económica del sector servicios de manera evidente con la ocupación de habitaciones de hotel, comidas y cenas en bares y restaurantes, transportes, etc. 

Como han dicho los medios en repetidas ocasiones, Punto de Vista se había convertido en una de las citas cinematográficas más importantes del Estado y de creciente y reconocido prestigio en el extranjero (así lo han atestiguado algunas de las publicaciones punteras como Cahiers du Cinema, Senses of Cinema o Art Forum en los últimos años). Todo ello con un presupuesto total que era hasta tres y cuatro veces menor que algunos de los otros festivales españoles con los que Punto de Vista se comparaba habitualmente en cuanto a calidad. Y así parecía reconocerlo UPN en su programa electoral de mayo, donde afirmaba que Punto de Vista es, o tenía que ser, el ‘programa de referencia’ en el área de cine del actual Gobierno de Navarra. Dichos programas de referencia eran una serie de iniciativas propias a los que era ‘preciso de dotarles de una mayor financiación para incrementar su actividad y promoción’ (Muévete por Navarra. Programa electoral Unión del Pueblo Navarro 2011-2015, pág. 41). ¿Dónde quedan hoy esas promesas electorales? ¿Dónde la defensa de una actividad cultural de reconocido prestigio dentro y fuera de Navarra y España? ¿Dónde el compromiso con un público navarro que el festival ha ido consolidando a lo largo de sus siete ediciones? ¿Dónde, por último, el compromiso con todo un conjunto de profesionales que hicieron posible eso a lo largo de todos estos años y un equipo que lleva trabajando cuatro meses en la nueva edición y ya ha adquirido compromisos con directores de lugares tan diferentes como Alemania, Malasia o Estados Unidos?". 

Atentamente,
Josetxo Cerdán
Director Artístico de Punto de Vista 2012
_____________________

Para ofrecer apoyo al festival vía facebook
Carta de apoyo al festival de cine Punto de Vista de Pamplona
Blog Apoyo a Punto de Vista

6 de abril de 2011

Reflejos alucinógenos: En torno a Trypps#7 de Ben Russell


Trypps#7 (Badlands) (2010) Ben Russell
Publicado en venuspluton!com

Realizar películas y programarlas junto a filmes ajenos es una tarea que ciertos cineastas llevan a cabo para hallar paralelismos entre la obra fílmica propia y las piezas predilectas de otros autores. Es un ejercicio que permite observar puntos en común entre películas diferentes, seleccionadas bajo criterios similares. La intención final es elaborar un discurso que sustente lo escogido por el comisario y su participación en tanto que realizador. Este tipo de estrategia –derivada de la “carta blanca”– se pudo presenciar el sábado 26 de febrero de 2011, en una de las sesiones más insólitas de la última edición del Punto de Vista, el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra. Ben Russell elaboró un programa variopinto de películas de autores y épocas diversas para enmarcar su último filme, titulado Trypps#7 (Badlands) (2010). Este cineasta, artista y profesor de la Universidad de Illinois (Chicago), es uno de los nombres de referencia del cine documental y el cine experimental actual más heterodoxo. “Psychedelic ethnography” es el término que él mismo ha acuñado para definir una inquietud crítica, ligada a una tarea artística que abarca múltiples disciplinas –fue antiguo componente del grupo musical de hardcore psicodélico Black Dice–. Desde febrero de 2004 ha comisariado unas sesiones cinematográficas llamadas Magic Lantern que recientemente han dado paso a las de la Gallery 400, en la ciudad de Chicago. El cineasta estuvo en Pamplona para presentar una sesión titulada En torno a Trypps#7, que contó con ocho películas de autores tan dispares como Laida Lertxundi, Karl Kels, Gunvor Nelson, Timothy Asch y Napoleon Chagnon, el colectivo Paper Rad, Segundo de Chomón, Kenneth Anger o Gerard Holthuis. El conjunto de piezas trazó un recorrido intensamente ecléctico, de connotaciones expansivas, visualmente arrolladoras.



My name is Oona (1969) Gunvor Nelson

Footnotes to a house of love (2007), de la realizadora española Laida Lertxundi, encabezó la proyección. El filme está hecho de planos estáticos cerrados y panorámicas pausadas. Rodadas en exteriores, las imágenes definen los alrededores de un hogar de madera, situado en medio del desierto de California. Describiendo el paisaje, sugiriendo el silencio del entorno y dirigiendo las apariciones pasivas de ciertos personajes, Lertxundi filma en celuloide para transmitir, mediante el fuera de campo, la sensación de vacío. Se podría hablar de poesía fílmica, de cadencia lírica u otros términos elogiosos, pero lo cierto es que estamos ante un cortometraje observacional ciertamente pasivo. Su máximo logro es haber filmado en 16mm, durante trece minutos, un espacio mítico de la historia del cine; escenario de westerns crepusculares o filmes post-hippies. Sin dejarse llevar por el tono ciertamente trendy del filme anterior, Karl Kels se acerca al Prince Hotel de Nueva York para retratar los personajes que lo frecuentan, filmando, a su vez, las calles del Bowery en el Lower East Side de Manhattan. A lo largo de ocho minutos, fotografiados en un contrastado blanco y negro, el cineasta alemán registra el ambiente del Prince Hotel (2003) mediante planos cerrados de detalles prácticamente imperceptibles. Los rostros envejecidos de personajes impasibles protagonizan un filme contemplativo que, serenamente, ve pasar el tiempo en un entorno urbano. My name is Oona es un elogio al mito femenino, rodado en 1996 por la realizadora sueca Gunvor Nelson. Filmando una niña rubia que pasea por un bosque, Nelson evoca la mitología nórdica, tan íntimamente ligada a la naturaleza. Imágenes frenéticas en blanco y negro, sobre-expuestas continuamente, aceleran el ritmo del filme en consonancia con las repeticiones sonoras: una única frase que reza “My name is Oona” invocada ad infinitum. El trabajo sonoro coordinado por el maestro del minimalismo Steve Reich da sentido musical a una minuciosa edición de planos hermosamente yuxtapuestos. Los desdoblamientos de la niña y los bucles imposibles del sonido convierten la pieza en un delirio sensorial fugaz: un tema musical donde las voces se acoplan constantemente al destello visual. Timothy Asch y Napoleon Chagnon son los dos realizadores de un breve documento llamado Children’s magical death (1974). Esta pieza de siete minutos muestra a un grupo de niños indios medio desnudos que, fingiendo ser chamanes, imitan a sus padres. Simulan invocar a los espíritus hekura esnifando cocaína –ellos utilizan cenizas–. Es una película etnográfica venezolana incluida en la serie Yanomamo (un documental clásico de la antropología visual, cuyo título completo es A Man Called "Bee": Studying The Yanomamo). El texto inicial aclara la situación, pero no por ello deja de impactar el juego establecido entre los niños y el registro propuesto por los documentalistas.


Invocation of my Demon Brother (1969) Kenneth Anger

How to escape from stress boxes (2006) es un vídeo de animación digital realizado por el colectivo estadounidense Paper Rad. Figuraciones psicodélicas de los años ochenta, solucionadas con texturas pixeladas de colores chillones, permiten esbozar una trayectoria bidimensional pesadillesca, que parece sacada de una pantalla de videojuego no apta para epilépticos. Un chico joven se pasea aturdido entre un marasmo de imágenes, señales, ruidos infernales, Trolls peludos, logos de marcas deportivas (Just Do It!, No Fear) y una banda sonora de 8 bits insoportablemente alienante. El resultado es una saturación enfermiza de estímulos tan alucinógenos como decadentes. Su contraste con Le Spectre Rouge es notorio. Esta película muda de 1907 rodada por Segundo de Chomón y Ferdinand Zecca invoca los fantasmas mediante un uso eficiente de los trucajes. El cineasta aragonés plantea el filme como un conjunto de apariciones y desapariciones de figuras femeninas, elaboradas por un prestidigitador esquelético. Gracias a las dobles exposiciones y al uso insólito de la profundidad de campo los sortilegios surten efecto en un escenario infernal tintado de tonos rojizos que conecta con el título posterior. Con Invocation of my demon brother (1969) el gran Kenneth Anger pone al descubierto toda su capacidad creativa para celebrar la existencia de lo demoníaco. A partir de un ritual que invoca a Lucifer, el autor de Scorpio Rising y Lucifer Rising sintetiza, en apenas doce minutos, algunas de sus constantes fílmicas: magia negra, ocultismo, espiritismo, música rock, homosexualidad, iconografía nazi, referencias contraculturales, etc. Aquí es el zumbido incisivo de un Mick Jagger electrónico el que acompaña musicalmente un amalgama de referencias visuales, que optan por la interpretación ensimismada y la documentación etérea. Todo ello queda resuelto como un conglomerado psicodélico cuya oscuridad parece homenajear a Aleister Crowley. El vídeo de Gerard Holthuis sobre el mundo subacuático documenta la fauna del Mar Rojo, al son de la música del egipcio Abdel Basset Hamouda. Insistiendo con el uso de efectos estroboscópicos y frames breves de colores planos editados milimétricamente, el realizador holandés plantea una danza rítmicamente frenética en el fondo del mar. El efecto de Marsa Abu Galawa (2004) es tan alucinatorio como enfermizo. Es una danza submarina hecha de coreografías de peces de colores. Es un flicker film que marea al espectador, dejándolo tan boqueabierto como noqueado.


Marsa Abu Galawa (2004) Gerard Holthuis

Programando esta serie de títulos, Ben Russell demostró su amplio conocimiento del panorama cinematográfico internacional, y su facilidad para vincular estilos cinematográficos antagónicos: animación digital actual, filmes de la época muda, documentales etnográficos, experimentaciones poético-líricas, etc. Si el ensanchamiento de las capacidades sensoriales –mediante la puesta en práctica de la magia o la simulación de experiencias alucinógenas– fue una de las constantes de la sesión, bien es cierto que éstas se agudizaron con el último trabajo proyectado: Trypps#7 (Badlands) (2010) de Ben Russell. En esta película el cineasta registra el rostro de una chica joven en el Parque Nacional de Badlands durante diez minutos. Al inicio ella mira fijamente a un objetivo que la registra en cámara lenta. Míninos desplazamientos hacia la parte superior e inferior del plano, acaban deviniendo en un movimiento acelerado de la imagen que, finalmente, desvela el mecanismo de la filmación: una cámara fija encuadrando un espejo giratorio. Como indican las notas del filme, se trata de “un viaje lisérgico” que investiga “el romanticismo sublime, la experiencia fenomenológica y la espiritualidad laica”. Para hacerlo recupera concepciones del cine estructural sobre el poder revelador de la cámara, y ciertas prácticas fílmicas performativas que incluyen espejos como elementos principales de la experiencia cinematográfica. El mismo Ben Russell lo corrobora vía mail: “la respuesta es sí a todas tus preguntas: pude presenciar la performance de Guy Sherwin Man with a mirror tres veces cuando Ben Rivers y yo hicimos una gira por Australia en 2007; La Région Centrale de Michael Snow siempre está en mi mente cuando hago películas (incluso pude ver la máquina que utilizó, en la Bienal de Sydney de ese mismo año), pero sí, el filme de Chris Welsby –Windmill II– es el que está relacionado de un modo más directo con Trypps#7. También añadiría Meshes of the Afternoon de Maya Deren (especialmente el final), Killer of Scheep (cuando él llega a “la ventana” del coche) y Superman 2 (el principio), a esta lista, con, probablemente, mayor importancia”. Este artista multimedia especializado en la programación de proyecciones y la realización de películas singulares –tanto en versión monocanal como en instalaciones–, aseguraba en una entrevista para Andrew Rosinki la relación que se había establecido entre su función de comisario y su papel como creador: “Después de años de hacer programaciones, tuve mi primera sesión individual como cineasta. De repente me di cuenta de que mi acercamiento como programador era un espejo de mi práctica”. Un modo sincero de admitir el grado de influencia del imaginario personal en el que se incluyen todos esos filmes venerados.

25 de febrero de 2011

Punto de Vista 2011


The indian boundary line (2010) Thomas Comerford

El miércoles 23 de febrero se inició una nueva edición del Festival Internacional de Cine Documental de Navarra. El Punto de Vista de 2011 consta de 12 largometrajes y 6 cortometrajes que optan al premio de la sección oficial. Pero más allá de competiciones, lo realmente relevante de la muestra son todas y cada una de las secciones paralelas, retrospectivas y sesiones especiales. Entre las retrospectivas de este año se halla el ciclo Lo personal es político a cargo de Elena Oroz y Sophie Mayer (quienes también han coordinado la edición del libro sobre la relación entre el feminismo y el documental); y Tupi or not Tupi. Caníbales contra vampiros, una selección de películas relacionadas con el canibalismo cultural y cinematográfico heredero del Manifiesto Antropófago (1928) de Oswald de Andrade. Las sesiones especiales están protagonizadas por los trabajos fílmicos de Chus Domínguez, Naomi Uman, Patricio Guzmán, Ben Russell, Jonas Mekas y José Luis Guerin. Heterodocsias es el título de una sección plenamente consolidada que este año cuenta con los realizadores Elia Urquiza, Daniel Cuberta y la pareja WeareQQ como participantes del Proyecto X Films; además de una selección de películas amateurs de los años 30, 40 y 50, relacionadas con las vanguardias artísticas y el neorrealismo italiano. Por último La Región Central incluye una selección de películas (muchas de ellas en un formato 16mm en peligro de extinción, según la artista Tacita Dean) de cineastas arriesgados, artistas de espíritu experimental bajo influjos documentales, como son los nombres de Thom Andersen, Sharon Lockhardt o Thomas Comerford.


Get out of the car (2010) Thom Andersen
Robinson in ruins (2010) Patrick Keiller

3 de abril de 2010

El cine de Jem Cohen


Instrument (1999)

Publicado en El Viejo Topo

"Ensayos fílmicos de un observador urbano"

En su sexta edición, Punto de Vista, el Festival Internacional de Cine Documental de Navarra, ha dedicado una retrospectiva a la obra del cineasta norteamericano Jem Cohen. Del 5 al 13 de febrero se han proyectado 34 títulos de su filmografía. Cada uno de ellos ha sido presentado por el propio autor. Una master class, una película filmada expresamente en Pamplona durante los días del festival -en homenaje al filme À propos de Nice (1930), del director francés Jean Vigo- y la publicación del libro Signal Fires. El cine de Jem Cohen, han rubricado una sección paralela cautivadora.

“Lo interesante, para mí, son las múltiples perspectivas que aportan los cineastas al espectador, cuando perciben el mundo real”. Esta frase culminaba la presentación con la que Jem Cohen inauguraba el festival. Lo hacía para indicar el amplio abanico de posibilidades que ofrece el medio cinematográfico a la hora de documentar el mundo visible. Consciente de la accesibilidad y del carácter impresionista de su cine –la connotación esteticista de unos planos hechos de superficies granuladas, cámara lenta, aceleraciones, ambientes sonoros abstractos e insistentes fundidos a negro- Cohen recomendaba al público asistente, enfrentarse sin nociones preconcebidas a las películas programadas en las demás secciones del festival. Aconsejaba borrar las concepciones aprendidas sobre lo que debería ser una película o un documental, y proponía entrar en la sala oscura con la mente abierta. Cuestiones sobre qué filmar, porqué hacerlo, cómo montar y desde qué punto de vista, son preguntas que este cineasta autodidacta, emparentado con la tradición del reportaje fotográfico de calle, se ha hecho repetidamente a lo largo de más de veinte años de carrera.



Instrument (1999)

Decenas de películas filmadas en celuloide conforman una prolífica trayectoria cinematográfica relacionada con la escena musical independiente. Los trabajos de Jem Cohen para bandas como R.E.M., Sparklehorse y Godspeed You Black Emperor!, cantautores como los desaparecidos Elliott Smith y Vic Chesnutt, o músicos vanguardistas como Andy Moor o Jace Clayton (DJ Rupture), le han permitido acercarse a los círculos del videoclip y el documental musical. Pero siempre desde una perspectiva muy particular. Una mirada reflexiva cercana a los desarrollos del cine ensayo y unas formas líricas vinculadas a cierto cine experimental han favorecido la elaboración de un sugerente corpus fílmico que, aún adentrándose en la ficción, siempre ha quedado regido por los parámetros del cine documental. Unos cuantos largometrajes y un innumerable listado de cortometrajes son el resultado de un obra coherente, un cine singular que empezó a gestarse en 1983, y que hoy en día continua investigando nuevas posibilidades de combinación entre sonidos e imágenes en movimiento.


Instrument (1999)

Desde principios de los años ochenta este realizador de orígenes armenios se ha relacionado con la escena de la música hardcore de Washington DC; y más concretamente con la banda Fugazi. De hecho Instrument (1999), el largometraje que documenta las incendiarias actuaciones del grupo, a la vez que demuestra el ideario político de sus componentes, es la película más conocida de Jem Cohen. Un archivo innumerable de fragmentos televisivos, videográficos y cinematográficos queda conjugado perfectamente como un collage certero sobre las concepciones y la actitud de unos músicos seguidores del do it yourself –esa voluntad por generar sus propios modos de distribución, oponiéndose diametralmente al negocio de la industria musical-. Sus imágenes filmadas principalmente en formatos súper 8 y 16 milímetros, se vislumbran como trazos oníricos que, mediante intervalos que aceleran o ralentizan la acción, transforman la percepción del transcurso del tiempo. Éste es uno de los reconocidos efectos fílmicos de un cineasta que confía en la textura del celuloide para seducir al espectador. Esta misma tecnología fotoquímica impregna la eficacia y la emotividad de documentales musicales heterodoxos como son Building a Broke Mousetrap (2006) y Evening’s Civil Twilight in Empires of Tin (2008). El primero de ellos se centra en un directo del grupo holandés The Ex, que demuestra la intensidad sonora y la presencia física de unos músicos comprometidos. En uno de sus temas más reconocidos reclaman apasionadamente la necesaria existencia de poetas y pintores -Listen to the Painters del disco Turn (2004)-. Son músicos que exigen manifestaciones artísticas expresadas libremente. Muestran una actitud punk presente también en el cine de Jem Cohen. Esa reivindicación de una comunicación escrita o visual que se aleje del paisaje mediático que acapara el ámbito cultural, también se aprecia en sus retratos de artistas plásticos y sus diarios de viajes analíticos.


Instrument (1999)

Este interés por el estado actual de la sociedad y las circunstancias que la determinan queda evidenciado en un largometraje de ficción como Chain (2004). La descripción actual de los no-lugares analizados por Marc Augé queda protagonizado en el filme por dos chicas jóvenes completamente a la deriva; entre hoteles y centros comerciales. Los escritos del filósofo alemán Walter Benjamin son una inspiración recurrente en su filmografía, especialmente la concepción del flânuer. La figura del observador que pasea por escenarios urbanos para perderse entre sus calles, percibiendo las contradicciones y los claroscuros, queda invocado por las calles de Nueva York en la autobiográfica Lost Book Found (1996). El libro de los pasajes de Benjamin se erige aquí como referente. Ese deambular contemplativo, algo inconsciente, por los espacios aislados de la ciudad; ese dejarse llevar por lo que sucede ante uno mismo, es una de las constantes de un cine completamente inspirador. La libertad con la que produce sus películas, observando por el visor de una cámara Bolex, lo emparentan con la obra fotográfica de artistas como Robert Frank. El fotógrafo suizo también compone de modo autorreflexivo, memorizando las huellas del pasado y visualizando el devenir del futuro mediante el uso de palimpsestos.


Instrument (1999)

Con el libro Signal Fires. El cine de Jem Cohen, Punto de Vista ha recogido acertadamente algunos textos escritos por amigos del director, como la cantante Patti Smith o el músico Guy Picciotto de Fugazi. Una reveladora entrevista realizada por Josetxo Cerdán y Gonzalo de Pedro, una selección de artículos analíticos escritos por periodistas -como el del reputado crítico neoyorquino Ed Halter- y un conjunto de polaroids inéditas del cineasta, configuran un excelente volúmen del todo recomendable. Es un conjunto de fotografías y textos confeccionados rigurosamente para homenajear un cineasta que, como Chris Marker, parece buscar constantemente la posibilidad de filmar “aquello que hace palpitar el corazón”.


Instrument (1999)

3 de febrero de 2010

Punto de Vista 2010. Festival Internacional de Cine Documental de Navarra.

Blessed are the Dreams of Men (2005) de Jem Cohen

Del 5 al 13 de febrero de 2010 la ciudad de Pamplona acoge la sexta edición del Punto de Vista. Festival Internacional de Cine Documental de Navarra. La programación seleccionada para presentar las propuestas cinematográficas más innovadoras y arriesgadas del panorama internacional queda dividida en seis apartados del todo recomendables.
La sección oficial cuenta con un conjunto de documentales entre los que se encuentran los nuevos títulos de Jay Rosenblatt, Ben Russell, Lluis Escartín, Ricardo Íscar y Pablo Baur. El plato fuerte del evento es la retrospectiva al cineasta estadounidense Jem Cohen, uno de los realizadores más sugerentes del documental musical (Fugazi, Elliott Smith, R.E.M., Benjamin Smoke, etc.) y del cine subjetivo de resonancias románticas -una suerte de flâneur contemporáneo situado entre las perspectivas del diario fílmico y los recursos formales del cine lírico-. La publicación del prometedor libro Signal Fires. El cine de Jem Cohen es otro elemento más a tener en cuenta de un festival que contará con su presencia en las labores de jurado. La sección titulada Las afinidades Vigo recupera la figura del cineasta francés Jean Vigo mediante un conjunto de obras filmadas por directores como Laszlo Moholy-Nagy, Eugène Deslaw, Boris Kaufman y Jean Painlevé que trazan paralelismos estilísticos con los del autor de  propos de Nice. Fernando Franco, Virginia García del Pino y Chus Domínguez son los tres nombres convocados para homenajear la línea trazada por la productora X Films del empresario Juan Huarte. Es la propuesta de una sección llamada Heterodocsias que este año amplia su campo de acción con la inclusión de algunas películas paradigmáticas de los discursos vanguardistas de los años setenta, como es el caso de Contactos (1970) de Paulino Viota. La Región Centrale es el apartado bajo el cual se proyectan obras de marcado acento experimental -más o menos en sintonía con el cine del canadiense Michael Snow- entre las que se encuentran la nueva incursión en el cine digital de James Benning, la reciente abstracción narrativa en celuloide del argentino Ernesto Baca y la última impresión y apropiación en super 8 de David Domingo. Películas proclives a una teoría no exenta de ensoñación.



À propos de Nice (1930) de Jean Vigo

3 de abril de 2009

eGolem - C3Bar




El viernes 3 de abril a las 18:30 Eugeni Bonet presentará en el C3Bar del CCCB una versión inicial de su proyecto cinematográfico "eGolem" (2006-2009...). Un filme inacabado de 36 minutos cuya finalización es aún una incógnita. Recientemente se presentó en la sección "Heterodocsias / Sin Fin" de Punto de Vista, el Festival de Cine Documental de Pamplona.

"Una versión del Golem a partir de extractos del libro de Gustav Meyrink (Der Golem, 1915) y con algunas imágenes del film de Paul Wegener y Carl Boese (Der Golem, wie er in die Welt kam, 1920), las cuales se solapan con otras propias, tomadas a lo largo de un recorrido por las principales juderías de la geografía española.
Los residuos y vestigios de la antigua Sefarad –de los judíos expulsados de España en 1492 y en el intervalo de la convivencia de tres culturas y religiones en la época medieval– son tomados como un decorado vacío y ucrónico para narrar de nuevo el mito perenne del Golem.
Originalmente el proyecto apuntaba más allá de dicha premisa, y el motivo del Golem era entendido como un pretexto y una metáfora para introducir además otros asuntos y microrrelatos.
Arrancado en circunstancias un tanto accidentadas, el proyecto ha naufragado luego ante un horizonte supuestamente más factible e inmediato. Y, entre las razones por las que se mantiene interrumpido (¡pero también abierto!), una es que su destino no tendría que consumarse necesariamente en una pantalla única". Eugeni Bonet

29 de enero de 2009

Punto de Vista 2009




El Festival Internacional de Cine Documental de Navarra Punto de Vista llega a su quinta edición con una magnífica programación que tendrá lugar en la ciudad de Pamplona durante los días 13 y 21 de febrero. En la sección oficial compiten 13 largometrajes y 13 cortometrajes, entre los cuales se encuentran los nuevos títulos de Barbara Hammer, Audrius Stonys, Sergei Loznitsa, Jay Rosenblatt y Avi Mograbi; así como los últimos trabajos de Andrés Duque, Virginia del Pino y Elías León Siminiani. Entre las secciones paralelas destaca una retrospectiva esencial del cineasta James Benning que, parcialmente, recorre su trayectoria con una serie de películas que van desde "11 x 14" (1976) hasta "RR" (2008). La presentación de las películas del documentalista canadiense Peter Lynch y las del cineasta Ben Rivers (todas ellas en 16 mm) demuestran la apuesta del festival por mostrar una obra prácticamente desconocida.

Con "La Segunda Vida de las Imágenes" el historiador y teórico Antonio Weinrichter programa un conjunto de títulos más o menos paradigmáticos del cine de apropiación, reciclaje, remontaje y desmontaje, que ejemplifican el objeto de estudio de una tesis de inmediata publicación. Películas canónicas del found footage realizadas por autores como Joseph Cornell, Ken Jacobs, Ernie Gehr, Jay Rosenblatt, Mark Rappaport, Su Friedrich, Craig Baldwin, Matthias Müller, Alan Berliner, Martin Arnold o Iván Zulueta comparten sección con títulos recientes como "Must Read After My Death" de Morgan Dews (primera mención especial en la pasada edición).
"Triste", "Sarabande" y "Winter" son los tres filmes de Nathaniel Dorsky que se proyectarán bajo el apartado La Región Central, en la que también estará presente el "Tríptico del Paisaje" de F.J. Ossang, los "Hotel Diaries" de John Smith o la reciente "Lunch Break" de Sharon Lockhart.

Finalmente la sección Heterodocsias continúa su valiosa tarea de cartografiar lo más desconocido e indescriptible del cine documental y experimental nacional. Este año se reinventa con el proyecto Heterodocsias-Sin fin, un acercamiento al cine invisible protagonizado por aquellas películas cuyos autores han dejado inconclusas. "Evo, el hambre no puede esperar" de Manuel Martín Cuenca, "Dirección Única" de Felipe Vega, "Godard en las fallas" de Lola Salvador y Carlos Molinero, "eGolem" de Eugeni Bonet y "Encuentros 1972. Pamplona" de José Antonio Sistiaga serán los proyectos inacabados a presentar por sus mismos autores, en un ejercicio autoreflexivo que descubrirá a los espectadores creaciones sin finalizar. Una loable iniciativa para redondear nueve días que prometen, ante todo, largas veladas de cine documental y cine de vanguardia de calidad.







(En las imágenes: "Must Read After My Death" de Morgan Dews, "Lunch Break" de Sharon Lockhart, "RR" de James Benning, "Sink or Swim" de Su Friedrich, "Ah Liberty" de Ben Rivers y "Sarabande" de Nathaniel Dorsky)

23 de diciembre de 2008

LA MANO QUE MIRA - Siete ensayos, un objetivo




Libro + DVD
Disponible en Publicaciones del Gobierno de Navarra

Incluye los textos:

-Presentación, por Juan Ramón Corpas Mouleón
-De la génesis del proyecto, por Carlos Muguiro
-De los participantes
-De la realización, por Juan Zapater
-Del encuentro. Debate sostenido durante el Festival Punto de Vista
-De las conclusiones. Aportaciones finales de los artistas participantes.

El DVD incluye las 7 piezas realizadas por los participantes:

-Life between worlds not in fixed reality, de Andrés Duque
-L'último paradiso, de Albert Alcoz
-Por un puñado de yuanes, de María Cañas
-Apuntes para una película de espías, de Víctor Iriarte
-La educación sentimental, de Gonzalo de Lucas
-Y se me escapa la vida, de Rafael R. Trache
-Gora terra film, de Lluís Escartín

__________________

LA LLAMADA DE LAS IMÁGENES

Capturar imágenes con un móvil sólo tiene un inconveniente: si te llaman, se para. La función cámara de vídeo deja de operar y el aparato realiza su tarea principal, establecer una comunicación telefónica entre dos personas. Las imágenes en movimiento registradas inicialmente, durante un intervalo de tiempo determinado, dejan paso al ruido de las voces. Esos planos grabados con la intención de documentar un suceso, explicar una historia, comunicar una idea, sugerir una sensación o transmitir un estado de ánimo quedan substituídos por las palabras. Se establece una comunicación oral que amaga infinitud de limitaciones. Algunas de ellas fáciles de substituir por la puesta en imágenes. Algún día será habitual enviar y recibir mediante teléfonos móviles capturas de vídeos digitales como hoy en día sucede con los mensajes de texto. Serán mensajes de vídeo unidireccionales, registrados específicamente por unos para que sean visionados exclusivamente por otros. Las palabras cederán el lugar a la combinación de imágenes y sonidos. El componente visual hará acto de presencia e inevitablemente será el primer signo comunicativo.

Utilizar el móvil como una cámara de vídeo digital es otra posibilidad más de un artilugio que permite conectarse a internet, escuchar música, jugar a videojuegos o activar el GPS. Si a esas muestras de vídeo le sumamos la facilidad con la que se pueden manipular en cualquier programa de ordenador ya tenemos un aparato más inscrito en el conjunto del audiovisual. Me comentaba un amigo que una cosa es realizar una pieza sólo con el móvil y otra muy diferente ayudarse de un Mac para montar, modificar, pulir y sonorizar esas imágenes. Pero incluso el teléfono consta de una opción para editar esas imágenes, de modo que lo específico del aparato tampoco es dejar esas imágenes en bruto. Es decir que las particularidades de la realización de una pieza audiovisual con un móvil son el tamaño, la portabilidad, la instantaneidad y la “maneabilidad” de la herramienta. Y de ahí un título como La Mano que Mira. La desaparición del visor, la transmisión instantánea del espacio profílmico a la pantalla del celular, la inestabilidad, la sensibilidad a los cambios lumínicos y, sobretodo, la presupuesta baja definición de los píxels son sus características principales. La calidad de las imágenes resulta ser al final el elemento formal más remarcable si le añadimos el hecho de que muchas piezas artísticas hechas con móvil se proyectan en un contexto artístico (galerías, muestras, festivales, etc.), donde el cuadro de la imagen se amplía considerablemente. Quizás sea el espacio virtual de internet uno de los más adecuados para exhibir este tipo de piezas audiovisuales, o al menos uno de los más consecuentes (la pantalla del propio móvil sería otro). Y qué mejor muestra de todo ello que el blog La Mano que Mira (la Mano). Es ahí donde el proyecto ha hecho sus primeros pasos hasta presentarse como un amalgama de visiones particulares, de juegos y experimentos, dubitativos y precisos.

L’Último Paradiso surge del hallazgo de un material fílmico en soporte super 8, una película de Folco Quilici dirigida en 1955. El largometraje L’Último Paradiso es una ficción (aunque cierta información de internet etiqueta el filme como un documental) que sucede en una isla del Pacífico. Ahí la pesca y la danza se desarrollan como rituales comunitarios, decisivos para garantizar la supervivencia y el devenir del pueblo. Las playas de Bora Bora, el cerco, la celebración, las percusiones, el baile, la sensualidad y el juego de atracciones son lo elementos iniciales de una obra que en su reducción de metraje a una sola bobina de super 8 lleva el título de El Gran Pescado. Mediante ese material y con la ayuda del móvil se realiza una grabación de una proyección cinematográfica. Una refilmación que en realidad es una regrabación. A partir de ahí se re-encuadran, se aíslan, se eluden, se ensalzan y se resignifican detalles, principalmente rojizos, de lo que va sucediéndose en la pantalla. El móvil sonoriza unas imágenes mudas, las tiñe de rojo y se pasea entre ellas hasta dar con el aparato que las activa. El encuentro con el proyector es una tergiversación de lo observado hasta ese momento. El deseo por acercarse choca con la invisibilidad, con la incapacidad de entender el devenir de los fotogramas, si éstos no se observan de espaldas y a cierta distancia. El parpadeo estroboscópico, la intermitencia de la ventanilla, el continúo arrastre del celuloide mediante el giro de las muescas y el reflejo del objetivo del móvil en el vidrio del objetivo del proyector abren nuevos significados a lo que sucede en ese espacio.

El resultado es un found footage proyectado, grabado, editado y sonorizado bajo parámetros concretos que trata de añadir cuestiones sobre el encuentro entre lo cinematográfico y lo digital. Es una puesta en imágenes que se desplaza entre el plano estético y el narrativo, entre lo presente y lo ausente, entre lo implícito del material original y lo que se invoca con ello. La cuestión final es proponer una reflexión, ciertamente ambigua, sobre las relaciones entre el grano de la imagen fotográfica y el píxel digital, el super 8 y el móvil, el silencio y el ruido, lo original y la copia, lo diegético y lo no diegético, el tiempo dilatado y lo efímero, lo visible y lo invisible, la ficción y el documento.

Más información:
Festival Punto de Vista
LA MANO QUE MIRA (LA MANO)