5 de febrero de 2008

Pere Portabella - Die Stille vor Bach

Publicado en el número 14 de blogs&docs



El último film de Pere Portabella es un ejercicio de estilo. Y lo es con todas sus consecuencias. Supuestamente estamos ante una obra vanguardista que camina por senderos arriesgados planteando una lectura transversal, estilizadamente abstracta, alrededor de la música del compositor Johannes Sebastian Bach.

Y en realidad es así. El silencio antes de Bach trabaja las formas cinematográficas de un modo original y particular, ya sea por la desaparición de la relación causa-efecto, la asincronía entre imagen y sonido, los bruscos saltos temporales y espaciales, la ausencia de una línea narrativa coherente con la percepción de la literatura decimonónica o por la variedad de registros fílmicos manifestados en las difusas acepciones historiográficas de cine de vanguardia (cine experimental estético y político), documental (no-ficción, ensayo fílmico) y ficción. Todos los recursos utilizados resultan fáciles de identificar como el del discurso personal de un autor cuya visión rupturista -marcada por las historias sin argumento (1)-, ya se planteaba en filmes como Umbracle (1972). La duda que subyace este planteamiento artístico es la pertenencia a una extraterritorialidad, a una independencia asumida de antemano que en El silencio antes de Bach parece desaparecer. Los sistemas de producción han cambiado, el contexto ya no es el mismo y la urgencia expresiva y comunicativa ha desvanecido. Ya no hay discurso político como sucedía en No compteu amb els dits (1967), Umbracle o más claramente en El sopar (1975) y Informe General (1976), nada queda de la fascinación vampírica y arrebatadora de Cuadecuc-Vampir (1970). El resultado se ha diluido para acercarse a una pretenciosidad encubierta que busca insistentemente una épica transcendental, aquélla que en Pont de Varsòvia (1989) ya causaba estragos.

Como buen conocedor de la ilimitada capacidad discursiva del medio cinematográfico, de su carácter híbrido y de las limitaciones que la literatura del siglo XIX ha impuesto sobre la mayoría de ficciones fílmicas habidas y por haber, el director catalán utiliza las herramientas que tiene a mano proponiendo combinaciones voluntariamente desordenadas de escenarios, personajes, sonidos y música, que funcionan cuando demuestran imprevisibilidad y sutilidad. Portabella plantea un conjunto de secuencias aparentemente desconectadas entre ellas que, atravesando fechas (siglos XVIII, XIX y XXI), lugares (Dresden, Leipzig y Barcelona) e idiomas (castellano, italiano y alemán), conforman un fresco deliberadamente desencajado que se sustenta en lo intrínsecamente musical, en las relaciones que se establecen entre la música del compositor Bach y aquellos que interpretan su música con posterioridad o que viven de ella.

Las estancias vacías de la Fundació Miró de Barcelona, por las que un piano dirigido por control remoto pasea al son de una composición, dan paso a la entrada de un hombre invidente que se encarga de afinar las notas del instrumento. Son los primeros planos de una obra que dará voz a personajes ubicados en el presente como los camioneros que se encargan de transportar pianos, el pintoresco guía de la ciudad de Leipzig o la violoncelista; y otros que interpretan, en tiempos pretéritos, instantes de las vidas de J. S. Bach y Fèlix Mendelssohn, entre otros. La visión de la historia de Europa se hilvana mediante el protagonismo de actores hieráticos, que cuando desaparecen de cuadro dan lugar a algunas de las imágenes más bellas del film. Es ahí cuando la poesía visual, heredada de las colaboraciones con Joan Brossa y las concepciones musicales de Carles Santos, hace acto de presencia en planos efímeros como el de un piano que cae de modo estruendoso sobre el agua.

Que la factura fotográfica de Tomás Pladevall sea tan premeditadamente preciosista, que las introducciones históricas estén tan ancladas a la idea de biopic (aún a pesar de la austeridad de los escenarios, los vestuarios, el atrezzo y la renuncia absoluta por conformar una biografía histórica al uso) y que las escenas del metro y de la tienda de instrumentos se resuelvan de igual modo, revelando una grandilocuencia propia de anuncio publicitario a medida que aparecen un mayor número de músicos interpretando la misma pieza musical; desvirtúan una película donde la forma ni piensa ni deja pensar. El hecho de que los juegos asincrónicos entre imagen y sonido disten en perspicacia a los que el mismo Portabella ya había puesto en práctica durante la década de los setenta, restan interés a un film que apunta maneras pero las acaba difuminando por su hermetismo. Este anquilosamiento queda perfectamente ejemplificado en el uso constante de travellings laterales de homologada y óptima calidad. La crudeza de la textura fotográfica de Caudecuc-Vampir, el devaneo angustioso de las escenas de Umbracle, el lúdico sinsetido en la crítica publicitaria de No compteu amb els dits y la inmediatez de los documentos sobre la práctica pictórica de Joan Miró (como la vitalidad expuesta en la performance sucedida en la Plaça de la Catedral en Miró l’altre del año 1969), dejan paso a una factura impecable, que por su profesionalidad, su grandilocuencia y su manierismo acaba lastimando el significado presente de su autor.

(1) Expósito, Marcelo (coord.) Historias sin argumento: el cine de Pere Portabella. Barcelona. Ediciones de la mirada y Macba, 2001.

3 de febrero de 2008

La Costa Brava (2008)

SUPER 8 FILM STILLS








29 de enero de 2008

Lee Ranaldo – Notebook



El guitarrista de Sonic Youth también es conocido por destacar en otras facetas artísticas dentro del ámbito literario (conjuntos de poesías editadas por sellos com el de Acuarela) y del ámbito del audiovisual, ya sea por piezas videográficas cercanas al vídeo-arte, videoclips para la juventud sónica, piezas fílmicas de ámbito autobiográfico -generalmente en super 8- o experiencias de visual music vanguardista y live cinema expresionista junto a Leah Singer como en el caso de Drift.
Resulta curioso ver la "senyera" en la imagen central del vídeo diario titulado como Notebook ; compilado en Twelve O'Clock High' Vol. II junto a otros clips musicales del ámbito indie-rock norteamericano.
Notebook es un conjunto de impresiones registradas en vídeo que vienen acompañadas por una narración voice over, recitada a modo de spoken word por el propio Lee Ranaldo. La cadencia de unas imágenes de carácter amateur presentadas conjuntamente, hilvanan un collage hecho de recuerdos, fragmentos visuales de memoria, archivados temporalmente como un álbum fotográfico en movimiento.

21 de enero de 2008

Films that can't be told

International Film Festival Rotterdam
23 January - 3 February 2008

CHALK MARKS IN THE RAIN:
Vincent Grenier Armoire
Mary Helena Clark After Writing
Ernie Gehr Shadow
Ben Rivers House (single screen version )
David Gatten How To Conduct A Love Affair
Abraham Ravett Tziporah
Robert Beavers Pitcher of Colored Light



SHIPWRECKED BENEATH THE STARS PATHE:
Jeanne Liotta Observando El Cielo
David Gatten What The Water Said
Peter Hutton At Sea



THINGS I SHOULD TELL YOU BEFORE IT’S TOO LATE:
Leslie Thornton The Expiration
Anonymous Bergamasque
Jonathan Schwartz
33 1/3 series (selected films)
Ken Jacobs Nymph
Fern Silva Notes from A Bastard Child
Ariana Hamidi A Covenant Adam
Mark LaPore The Five Bad Elements

WHITEOUT IN THE BREADOWN LANE:
Jessie Stead Foggy Mountains Breakdown More Than Non Foggy Mountains
Jessie Stead and David Gatten Today!



ALL THROUGH THE NIGHT:
Luther Price Singing Biscotts
Luther Price The Mongrel Sister
Luther Price A Hallow Kiss for Mark LaPore
Ben Russell Black and White Trypps Number 4 (Richard Pryor)
Michael Robinson All Through the Night
Darcy Shreve Zelienople
Luke Sieczeck Phantom
Phil Solomon Rehearsals for Retirement (from In Memoriam: Mark LaPore)


15 de enero de 2008

NYC SYNC (2008)

SUPER 8 FRAMES








10 de enero de 2008

SUPER 8 x 12

DVD del II Taller de Super 8



1. Sin Título, Yago Mariño

2. Eterno Retorno, Albert Vandellós

3. La Polaroid, Albert Juvés

4. A Plastic Boyfriend, Jordi González

5. Mar + Antenas, Meritxell Collazos

6. Pentland’s, Patrick Danse

7. Soy Lo Peor Que Va A Pasarte, Xavi González

8. Desde El Escritorio, José Mª González

9. Las Sutorra, Raquel Barrera

10. El Riu, Raúl Cuevas

11. Wien - Tagebuch (Diari de Viena), Cristina Giribets

12. Sin Título, Joana Castells


próximamente en sus pantallas...

4 de enero de 2008

Linda Christanell – Moving Picture Again




En el texto Contando las olas: un sumario de la actividad del cine independiente austriaco, el comisario de cine experimental y de vanguardia inglés Mark Webber hace un repaso a la filmografía vanguardista de Austria, empezando por las primeras experiencias de Peter Kubelka y finalizando con la situación actual. Ésta resulta ser del todo optimista, gracias a la aparición de nuevos realizadores que trabajan con soporte vídeo o digital y ven como el sistema de producción y exhibición de cine experimental austriaco tiene sus bases más que asentadas (gracias a Sixpackfilm y Index, entre otros). En el fragmento dedicado a la década de los años '80 destaca las figuras de Peter Tscherkassky, Valie Export y Martin Arnold pero también cita los nombres de Lisl Ponger, Gustav Deutsch y Linda Christanell. Esta última cineasta es precisamente un de las últimas realizadoras en ver publicado un DVD monográfico por parte del envidiable sello Index. Bajo el título de The Nature of Expression se compilan algunos de los trabajos más representativos de la vienesa Christanell, fotógrafa, performer y artista de instalaciones. Entre las incipientes muestras de un cine personal anclado en la filmación de sus propias manos, fotografías históricas y objetos varios que tratan de encontrar el carácter cinemático, se hallan inquietudes fílmicas que en Moving Picture (1995) y Picture Again (2003) alcanzan un elevado grado de expresión. Imágenes con resonancias de cine estructural, capturadas en el entorno más inmediato de la cineasta, se cruzan progresivamente con la apropiación del clásico del cine negro Double Indemnity (Perdición) de Billy Wilder, en el que aparece la actriz Barbara Stanwyck. El juego de texturas, las sobreimpresiones, el sonido envolvente y la continua referencia a un largometraje de Hollywood dotan las dos piezas fílmicas de una aura intangible, que cuestiona la fragilidad del soporte y la pervivencia de los rostros de las actrices y los actores en el imaginario del espectador.

3 de enero de 2008

Val del Omar, Alquimista




"Y, amigos míos, cuando se encanta, cuando se conquista, cuando se coacciona la libertad humana, sólo está justificado si existe un gran motivo poético y amoroso".

José Val del Omar

Ponencia "Dilema y poder. La técnica de conquista psico-fisiológica y el respeto a la intimidad del espectador". XIV Congreso Internacional de Técnica Cinematográfica de Turín (22 de septiembre-2 de octubre de 1961).
Citado en Román Gubern "Val del Omar, Cinemista". Granada. Los libros de la estrella, 2004.





Pase de la película Tira tu reloj al agua de Eugeni Bonet

31 de diciembre de 2007

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30 de diciembre de 2007

Animación en la sala de espera - Carlos Rodríguez Sanz y Manuel Coronado

Publicado en el número 13 de BLOGANDOCS



Desde que Frederick Wiseman se adentrara con la cámara en un hospital psiquiátrico norteamericano para realizar un retrato del entorno de los enfermos mentales en su película Titicut Follies (1967) -una de las cumbres del llamado Cine Directo- han sido muchos los cineastas que han tratado de buscar un enfoque personal alrededor del mismo tema. La elección de ese espacio físico como centro neurálgico para la elaboración de un filme implica una postura moral, de la que irremediablemente emerge una pregunta: ¿de qué modo representar un espacio profílmico ya de por sí delicado?

Carlos Rodríguez Sanz y Manuel Coronado realizaron entre los años 1978 y 1981 una película que retrata la vida diaria de los pacientes de un centro psiquiátrico de Leganés, atendiendo los resultados de otras propuestas foráneas, con un punto de vista particular (1). Basculando entre el acercamiento y el distanciamiento -gracias a un uso certero de los recursos estilísticos y un interés en dar voz y acompañar a los protagonistas-, los dos directores conformaron un largometraje documental cuya abstracción resulta más pronunciada de lo que en un principio podría parecer.

Un travelling inicial que se introduce en el hospital desde el patio exterior, indica, cámara en mano, el grado de curiosidad por definir mediante las imágenes un espacio vital determinado por quienes lo habitan. El plano editado a continuación está tomado en uno de los pasillos interiores del edificio, desde un punto de vista relativamente bajo. Las diferentes imágenes capturadas desde ese mismo encuadre permiten componer un cuadro fantasmagórico en el que los pacientes, ensimismados, aparecen y desaparecen de campo por arte de magia a lo largo de unos paseos dubitativos. El efecto de encadenados realizado en el laboratorio anuncia un distanciamiento respecto al objeto representado que a lo largo del film seirá mostrando mediante ingeniosos recursos que, sin caer en un vacuo formalismo, denotan una postura reservada que evita la intromisión.

El uso de muchas de las declaraciones de los internos en voice over –junto con imágenes de otros pacientes, completamente abstraídos en ellos mismos-, ayudan a crear un tempo fílmico concreto que se sustenta en los sigilosos seguimientos de los internos en sus paseos, en las introducciones musicales de piano y en las series de planos que funcionan como intervalos (los conjuntos de imágenes de las manos y los rostros que dan unidad a los quehaceres y las expresiones de los pacientes). “Aquí tampoco estamos mal, ¿no le parece a usted? Hay mucha limpieza, unos médicos bastante buenos, tenemos libertad… se come bastante bien. No estamos tan mal!”, dice una de las voces sin identificar, mientras se observan personas aisladas en unos interiores desoladores. Algunas entrevistas y monólogos tan delirantes como el siguiente se incluyen sin incluir su emisor, dejando un sugerente margen para la elucubración: “A la Luna sí que he subido una vez, ¿entiendes? Ahí se disfruta de gloria eterna. En la Luna hay agua, hay montes, casitas, autos, ahí hay de todo. ¡Gloria eterna la de la Luna! ¿Entiendes? La gente está en la parte de abajo y como van los astros, absorben el personal, ¿entiendes? Y luego, después, el que llega a la cúspide de la Luna pues ya disfruta de gloria! Hacen polvorones todos los días!” Las pocas declaraciones que se recogen a lo largo de la hora y diecisiete minutos que dura la película están construidas como intervenciones aisladas que ni dialogan entre sí, ni crean continuidad con las siguientes, más bien se estructuran como compartimentos estancos que se relacionan perfectamente con la desidia, la apatía, la quietud, la contemplación y la espera, manifestada en cada uno de los pacientes. La acción resulta prácticamente inexistente. La sensación de incapacidad comunicativa entre el equipo de realización y las personas filmadas hace que el filme avance como una espera continua por ver animado el panorama. Esa voluntad por romper con la falta de movimiento, que ya se indica en el título de la película, incluye un oxímoron ya que esa animación, ese interés por provocar la movilidad, choca una y otra vez con la espera, la pausa y el tiempo muerto.“Yo se pensar al revés”, dice una chica joven que concluye con un “(de pequeña) me hacía la tonta para que no me comiesen el coco”. El límite entre la cordura y la ineptitud se diluye mientras la posibilidad de la lucidez hace acto de presencia. Cuando el cámara y el sonidista interpelan a uno de los personajes (en un recurso propio del cinéma vérité), se acaba optando por la filmación de unas fotos de esa misma persona, un rostro y unas expresiones que esconden una compleja salud mental. Equiparar esos retratos fotográficos con los planos capturados por la cámara cinematográfica permiten encontrar más de un paralelismo; las imágenes captadas permiten moldearse mediante el tiempo dado para su observación. Al final unas y otras se confunden, remarcando el hecho de que los movimientos de los internos o son espasmódicos y repetitivos, o inexistentes.

Inquietudes vanguardistas practicadas en el montaje como la congelación de la imagen, el uso del slow motion y la aplicación de sonidos no diegéticos -que acaban configurando una música hecha de sutiles zumbidos con resonancias de música concreta-, dan un tono extraño y esquizoide que, sin remarcarse en ningún momento –la ausencia de retórica de la que habla Riambau-, demuestra que estamos ante una patología psíquica que, curiosamente, da más de un fruto en el documental español de finales de los setenta y principios de los ochenta. (2)



(1) “Influidos por algunos documentales similares estrenados contemporáneamente en España, Carlos Rodríguez Sanz y Manuel Coronado obtuvieron varias horas de imágenes rodadas durante su convivencia con los pacientes del Centro Psiquiátrico de Leganés para configurar después un montaje en el que, lejos de cualquier retórica, se interrogan sobre la frontera de la normalidad en lo que Álvaro del Amo definió acertadamente como “un paso previo para enfrentarse, sin excesiva vergüenza, al espejo”. Esteve Riambau, Vivir el presente, recuperar el pasado: El cine documental durante la transición (1973-1978) en Català, Josep Mª, Cerdán, Josetxo y Torreiro, Casimiro (coordinadores). Imagen, memoria y fascinación. Notas sobre el documental en España. (Málaga, Festival de Cine Español de Málaga/Ocho y Medio, 2001).

(2) “En el cine documental, también aparecen registrados otros de los grandes tabúes del franquismo, como las psicopatologías (El asesino de Pedralbes, Gonzalo Herralde, 1978; Animación en la sala de espera, Manuel Coronado y Carlos Rodríguez Sanz; o en cierta medida, la citada Cada ver es…)…” Hernández Ruiz, Javier y Pérez Rubio, Pablo. Voces en la niebla. El cine durante la transición española (1973-1982). Barcelona. Paidós, 2004.

20 de diciembre de 2007

Tarzan Photo Roman

Primera tentativa para el Punto de Vista:







11 de diciembre de 2007

ATERGANIV (2007)

Super 8 Frames










6 de diciembre de 2007

El CINE NIC en el Liceu - VI Premis de Barcelona de Cinema


En una exposición recientemente organizada por el Museu del Cinema, Col·lecció Tomàs Mallol de Girona, se homenajeaba el primer proyector infantil de dibujos animados, el llamado CINE NIC. Este juguete, creado en 1931 por los hermanos Nicolau Griñó, partía de una serie de principios muy básicos herederos de la linterna mágica, para proponer una animación incipiente, hecha de ilustraciones y textos sobre papel vegetal.

En los VI Premis de Barcelona de Cinema celebrados el día 5 de diciembre en el Liceu se pudo ver una simulación de una proyección sonora del CINE NIC (en la que aparecía el Gato Félix), fragmentos de películas de los pioneros Delmiro de Caralt y Fructuós Gelabert, y las presencias de Jacint Esteva y Daría Esteva en El Encargo del Cazador (1990) de Joaquín Jordá, de Serena Vergano y Luis Ciges en Dante No Es Únicamente Severo (1967) de Jordá y Esteva, de Fernando Fernán Gómez en Vida en Sombras (1949) de Llobet Gràcia y de Antonio Gades bailando en Las Ramblas en Los Tarantos (1962-63) de Rovira Beleta. Muestras de un cine hecho en Catalunya con criterio, riesgo y sensibilidad.
La muestra contó con el habitual parlamento -reiterativo y cansino- de Pere Portabella sobre Viridiana de Buñuel y Los Golfos de Saura, el de Manuel Huerga (!quién te ha visto y quién te ve!) cediendo el premio de mejor película a Cesc Gay por Ficció, el de los directores del mejor documental concedido a Can Tunis y poco más. El aire decadente que se respiró en la gala vino marcado por las continuas críticas a los presupuestos cinematográficos y por el lloriqueo de la gente de la industria ante la falta de subvenciones, ayudas y recursos para levantar largometrajes, así como por la progresiva disminución de público en las salas del cine. (El Cine Ha muerto! Viva el Cine!)
Que la mayoría de premios se otorgaran a El Orfanato y a Ficció dice mucho del acomodo en el que todos se sitúan. 53 días de Invierno y Yo podrían haber cosechado premios del todo merecidos, en los ámbitos de interpretaciones, guión, montaje y dirección, pero parece ser que no van por ahí los tiros. Al final, la sensación de lamentación por la inexistencia de una industria sólida, dio lugar a una cierta vacuidad que no creo que tenga mucho que ver con el ferviente momento que se vive en el mundo del audiovisual en Catalunya (esas prácticas en auge dedicadas al documental y al cine experimental). ¿Para qué sirven producciones como la de El Coronel Macià? ¿A quién favorece que Belén Rueda se lleve el premio como mejor actriz por El Orfanato? ¿Qué demonios hace un film sobre Lluís Llach en el apartado de mejor documental? ¿Por qué sólo se escucharon como nominados una decena de largometrajes a lo largo de la velada? ¿Es este el cine que representa la ciudad de Barcelona en el año 2007? ¿Hay alguien más ahí?





(En las imágenes Dante No Es Únicamente Severo y Vida en Sombras)